Se derramó el mar
entre mis manos
y rompieron las olas
mi existencia
en millones de gaviotas blancas
que en la noche
el viento lleva.
Y zozobraron mis sentidos
entre tus brazos
y naufragué en tu cuerpo,
y me abandono,
al murmullo de tu voz,
encadenado.
Me aproximé a tus orillas perdidas
buscando el calor de tu mirada
y vuelvo a vivir entre tus brazos
cuando el mar,
entre mis manos se derrama.
©Jose M. Curbelo noviembre 2008
